Hikone está más cerca de ser Patrimonio Mundial de la UNESCO
El castillo de Hikone, en la prefectura de Shiga, ha superado uno de los pasos más importantes de su larga candidatura para convertirse en Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El 3 de septiembre de 2026, el Consejo de Asuntos Culturales de Japón recomendó que Hikone-jō fuera el candidato japonés del año para una futura propuesta de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial.
Hay un matiz importante: esto no significa que la UNESCO haya seleccionado ya el castillo ni que su inscripción esté garantizada.
Lo que se ha decidido es su avance dentro del procedimiento japonés. Todavía quedan la decisión formal del Gobierno, la presentación de la candidatura internacional y su posterior evaluación.
Una candidatura que comenzó hace más de tres décadas
Hikone no acaba de entrar ahora en el radar de la UNESCO.
El castillo aparece en la Lista Indicativa de Japón desde el 1 de octubre de 1992. Esta lista reúne los bienes que un Estado considera susceptibles de presentar en el futuro como candidatos a Patrimonio Mundial.
Han pasado, por tanto, casi 34 años entre aquella inclusión y la elección de Hikone como candidato nacional en 2026.
Durante ese tiempo se han preparado diferentes versiones de la propuesta, se ha trabajado con la Agencia de Asuntos Culturales y, más recientemente, se ha utilizado el sistema de evaluación preliminar de la UNESCO y sus organismos consultivos para detectar puntos que necesitaban reforzarse.
La prefectura de Shiga y la ciudad de Hikone presentaron en mayo de 2026 la quinta versión de su borrador de candidatura.
¿Por qué Hikone quiere ser Patrimonio Mundial?
Cuando pensamos en un castillo japonés, es fácil que toda la atención recaiga sobre su torre principal. La propuesta de Hikone intenta ir bastante más allá.
El argumento desarrollado por la candidatura se centra en la capacidad del conjunto para mostrar cómo funcionaba el sistema de gobierno de los daimyō durante el periodo Edo.
Hikone conserva no solo edificios defensivos y su célebre tenshu, sino también fosos, murallas de piedra, jardines y vestigios de las residencias desde las que el señor feudal y sus principales vasallos administraban el dominio.
La propia UNESCO, en la ficha de su Lista Indicativa, destaca el grado de conservación del conjunto del castillo, incluidas las zonas defensivas y residenciales.
Ese contexto es importante porque el objetivo de la candidatura no es presentar simplemente “otro castillo japonés”, sino explicar qué puede aportar Hikone que resulte relevante a escala internacional.
El objetivo es conseguir la inscripción en 2028
La hoja de ruta que mantienen Shiga y Hikone sitúa 2028 como año objetivo para la inscripción.
El calendario previsto pasa por cerrar la candidatura japonesa, presentar posteriormente la documentación ante la UNESCO y superar la evaluación internacional correspondiente. La propia ciudad de Hikone ha reiterado tras la decisión de septiembre que mantiene como meta conseguir la inscripción en 2028.
Conviene entender ese año exactamente como lo que es: un objetivo, no una fecha de inscripción confirmada.
El resultado final dependerá de que el expediente avance correctamente y de la evaluación internacional.
Qué cambia con la decisión de septiembre
Después de décadas en la Lista Indicativa, Hikone ha pasado de ser un bien que Japón podía proponer algún día a convertirse en el elegido por el organismo cultural competente para continuar el procedimiento de candidatura.
Eso hace que la decisión de 2026 tenga bastante más peso que una simple declaración de intenciones.
Aun así, el castillo continúa fuera de la Lista del Patrimonio Mundial por ahora. La noticia está precisamente en que uno de los procesos de candidatura más largos de Japón entra en una etapa mucho más avanzada.

